Trovador contemporáneo a la chilena

Almorzando con los cuates nos topamos con una agradable sorpresa musical. Sonaba en la televisión una pieza que, por su letra, se hizo muy familiar. La tonada no era otra que “Quién fuera”, originalmente compuesta e interpretada por el destacadísimo trovador cubano Silvio Rodríguez. En esta ocasión la agrupación chilena Los Bunkers era la que la cantaba.

Los Bunkers es una agrupación nacida en 1999 de Concepción, Chile. Posee un estilo de rock contemporáneo, basado en sonidos de 1960 y grupos como The Beatles y Los Tres, además de incorporar raíces folklóricas muy típicas del continente.

El anterior disco de Los Bunkers, Barrio Estación (2008), muy criticado e incomprendido, marca la evolución que se esperaba y se logra con Música Libre, que no hubiera podido ser concebido sin la existencia del anterior.

Música Libre cuenta con 12 canciones de la autoría de Silvio Rodríguez, y se constituye en el sexto álbum de estudio de la banda. Para esta última placa discográfica ejerció de productor el guitarrista, tecladista y también cantante de Café Tacvba, Emmanuel “Meme” del Real.

La intervención de Meme es fundamental. La onda experimental que aporta el mexicano les hacía falta a los chilenos, que empezaron a tener un sonido algo predeterminado. Con la mirada ajena de Meme a la banda, como si de un guía se tratara, y con Silvio como protagonista y padrino, el nuevo trabajo constituye un renacimiento prometedor del grupo.

Inicia “Sueño con serpientes”, primer sencillo del material, tema arriesgado, pero que al escucharlo representa la intención del disco, presentar a un Silvio rockero contemporáneo. La canción es disonante, agresiva, con un juego de voz poco habitual, e interpretada por el vocalista Álvaro López. Acompaña a toda la canción un eco de guitarra suplantando al estilo árabe y de citara que poseía la original. Ese aire de estado nirvana se cambia por riffs más agresivos, con un feeling o gustito psicodélico a momentos, un excelente comienzo con inesperada energía.

 

Continúa “Quién fuera”, que entra con más fuerza a diferencia de la original. La voz de López vuelve al estilo tradicional de la banda. Se trata de una versión muy fresca, un rock pop muy agradable, fiel al estilo Bunker. Suena “Que ya viví, que ya te vas”, que inicia de forma similar con el órgano, para posteriormente ir añadiendo algunas notas electrónicas y convertirse en toda una instrumentación que simula un cabalgata western épica, con sonidos de teclado bell (campana), mucho sintetizador y guitarras disonantes, similar a Knights of Cydonia de Muse. Bárbara.

Reemplazando a los rasgueos y punteos fuertes de “El necio” entra una guitarra pesadita acompañada de percusión. Una canción con mucha fuerza y con un coro pegajoso que podría hacer saltar a todos los presentes, cambia lo folk/trova de la original por un sonido típico de Los Bunkers, con un power up a su sonido natural, convirtiéndolo más estridente y algo pesado. Nada mal. La trova se viste de rock en esta canción. Podría considerar a las anteriores a mis favoritas del álbum, aunque también vale destacar a una de las piezas más trova del disco, “Leyenda”, obra melódica con guitarras rítmicas y acordeón de fondo, con coros cortitos que armonizan logrando un sonido bastante reconfortante y melodioso.

En la canción “Santiago de Chile” cambian la intensidad de la guitarra y flauta por un bajo constante, que se complementa en los tramos finales con un teclado sintetizador, haciendo la melodía del cuerpo instrumental. Esto hace recuerdo a Fuerza Natural de Gustavo Cerati. “Y nada más” entra a capella, con una voz melodiosa que juega con la guitarra fuerte y distorsionada, buen cover que finaliza instrumentalmente de la mejor forma.

Donde se nota la mano de Meme es en “Al final de este viaje en la vida”, con un toque folklórico azteca, similar al de algunas canciones del Unplugged de Café Tacvba, con la voz de un Manuel García, que su sonido emula a la voz de Silvio, y lo hace notar también en “La era está pariendo un corazón” con versos estilo trovador y coros rockeros, como si de una colaboración real entre el protagonista y los artistas se tratase.

 

Las canciones “Ángel para un final” y “El día feliz que está llegando” son de las que pasan más desapercibidas, posiblemente las menos trabajadas, un complemento al disco me imagino.

Música Libre queda como uno de los mejores discos de Los Bunkers por su sonido oscuro. Este trabajo, además de poder desligarse del prejuicio del cover, repito, amplió la gama sonora de la banda, la experimentación de nuevos sonidos de seguro habrán dado más de una idea para seguir consolidando un carácter propio que se estaba perdiendo y la “libertad” de Silvio les regresó. Por otro lado la profundidad de las letras del trovador no se pierde, continúan presentes.

En conjunto es un gran disco que no asesina a la esencia del cubano, como muchos eruditos o conservadores musicales podrían pensar o imaginar. La intención del disco es presentar a un Silvio Rodríguez 2.0, contemporáneo y más de acuerdo a los tiempos actuales, para que un público nuevo pueda conocer y disfrutar de uno de los máximos exponentes de la música, y para que el revolucionario añejito de algunos recuerde a este músico maravilloso.

Periodista – Twitter: @DabolAr