¿Qué género de música hace Radiohead?

“Las obras sucesivas de un autor son como las ciudades que se construyen sobre las ruinas de otras ciudades”, dice Ernesto Sábato en su libro de ensayos Uno y el Universo, cuando analiza la obra de otro grande de la literatura universal; Borges. El autor de El túnel sugiere que el creador construye su obra siempre sobre lo que quedó de otra anterior, y así, se pueden identificar los tótems, la estructura o aquellos elementos que se mantienen recurrentes y guían la obra del artista durante toda su trayectoria. Vamos a usar esta frase de Sábato para trasladarla al ámbito de la música contemporánea y explorar a una de las bandas más importantes de la actualidad. ¿Cómo construye su música? ¿Qué subyace bajo su obra? ¿Cuáles son sus influencias? ¿Qué elementos entrelazan sus composiciones?

Si cavamos sobre las obras sucesivas de Radiohead, encontraremos elementos que muy poco tienen que ver entre sí, y muy poco tienen que ver con la música actual de rotación continua, es más, podríamos decir que son elementos ajenos a aquellos que usualmente componen o forman una interpretación de “éxito” o un “hit”; Rock convencional, pop, reggae, hip hop, reggaetón, nü metal, parecen estar aislados de su música, o casi ausentes, fuera del radio de sus influencias.

Si excavamos sobre las obras de Radiohead encontraremos jazz experimental de los años 50`s y 60’s, música concreta de inicios del siglo pasado, música clásica del Siglo XX y música electrónica del nuevo milenio. Son como piezas sueltas de un rompecabezas que forman algo que no se puede formar. Letras escritas en clave poética, compendios existencialistas, manifiestos sobre la tristeza y una fuerte tendencia a romper siempre las estructuras clásicas del rock, a jugar con la nomenclatura musical.

Los cinco integrantes se conocieron cuando aún eran adolescentes, asistían a la escuela Abingdon de Oxfordshire Inglaterra y fueron alumnos de Terence Gilmore-James, un influyente profesor de música, conocido por su amplio bagaje en el jazz clásico, los movimientos avant-garde de la música académica de postguerra del siglo XX y las bandas sonoras. El profesor inculcó en sus alumnos el gusto por esta música y los instruyó acerca de los movimientos de vanguardia.

Jonni Greenwood es el guitarrista principal y arreglista de los trabajos finales de Radiohead. Casi todas las canciones creadas por el quinteto se componen con una idea que Thom Yorke, el líder de la banda, trae a las sesiones habituales, posteriormente cada uno desarrolla su instrumento y luego ensamblan las partes y las trabajan hasta que Yorke dice “está bien”. Entonces Greenwood aplica los conocimientos académicos de tres años de estudio de Composición, en la Universidad de Brookes de Oxford, para darle cuerpo a la melodía final.

Greenwood recordará por siempre aquella tarde cuando tenía 15 años y el profesor Gilmore le hizo escuchar la “Sinfonía Turangalila” del compositor francés Olivier Messiaen y le contó su historia. Desde entonces Jonni quedó obsesionado con la obra Messiaen, de quién aprendió (estudiándolo) a tocar la Onda Martenot -en el mundo deben ser menos de cien las personas que dominan la Onda Martenot, Jonni es una de ellas-. La Onda Martenot está entre los primeros instrumentos electrónicos de la historia, data de 1928, es un teclado, un altavoz y un generador de baja frecuencia, se maneja por medio de un anillo que se coloca en la mano derecha y se desliza por un cable mientras la mano izquierda hace uso de los controladores.

Podemos escuchar a Jonni tocando la Onda Martenot en “How to dissappear completely” del álbum Kid A, donde Radiohead eleva la barra de la experimentación electrónica a una dimensión desconocida. O en “Pyramid song”, uno de los mejores temas de su catálogo, del álbum “Amnesiac”. Yorke se inspiró en un tema (¡jazz!) del músico Charles Mingus llamado “Freedom”. Uno se da cuenta inmediatamente que el ritmo de “Pyramid song” no es normal, aparentemente el tema se desarrolla en una métrica diferente al usual 4 por 4 y a cualquier otro compás, parece un rompecabezas. Su efecto genera esa sensación de estar perdido en medio del mar: “…pero lo que sucede en realidad es que no hay compás en el tema, no existe medida rítmica” aclara el baterista Phil Selaway. El tema sí está en 4 por 4 pero sus compases están divididos en 3/3/4/3/3, (total 16, o sea 4 x 4) lo que genera una confusión al intentar seguir el ritmo y una fascinación por el acabado de la canción.

Inspirados por el jazz

En “Idioteque”, el irresistible techno del mismo disco, la única melodía del tema está sampleada de “Mild and Leise” de Paul Lansky, es el primer tema que se hizo en una computadora en 1973, una melodía que consiste en la progresión de cuatro acordes que se repiten durante toda la canción. El álbum Amnesiac nació en junio del 2001, es el hermano gemelo menor de Kid A que nació apenas ocho meses antes, por una decisión empresarial. Kid A absorbe su estilo principalmente de dos fuentes inagotables de experimentación en los años 60’s y 70’s, que estaban acostumbradas a romper las estructuras anglosajonas de la música popular; por un lado el jazz de Miles Davis, Jhon Coltrane y Charles Mingus y por otro el Krautrock alemán, principalmente de la banda Can. Kid A es profético si miramos a nuestro alrededor, el título hace referencia al primer clon humano, así como Ok Computer (álbum anterior a Kid A) es una clara referencia a nuestra relación actual con las computadoras.

En el set de filmación de El club de la pelea -la icónica película sobre la generación X adaptada del libro de Chuck Phalaniuk– Edward Norton y Brad Pitt -que vivieron durante las dos semanas que duró la filmación en la casa rodante de Pitt escuchando a Radiohead- intentaban convencer casi a diario a David Fincher de que el Ok Computer debería ser el soundtrack de la película: “Radiohead son los Kafka y los Beckett de nuestra generación”, decía Pitt. El Club de la Pelea es una mirada a los anhelos y los sueños perdidos de la misma generación a la que Radiohead se dirigía, es una visión negra y descarada de la juventud de los 90’s que de pronto se vio atrapada caminando sobre una delgada línea roja, entre un pasado añorado e irreversible que prometía el mundo entero y un futuro indiferente, competitivo y alienante… ¿Les suena?

El Ok Computer es el primer capítulo que Black Mirror (la serie) nunca estrenó. La ansiedad y la desazón provocadas por una sociedad a punto de asfixiarse en el consumismo desmedido y terroríficamente anclada al internet. En 1997, año en que se lanzó el Ok Computer, apenas podíamos intuir los alcances del internet, hoy su uso es imprescindible en el trabajo y en las comunicaciones, su presencia ha ocupado casi todos los espacios de nuestra vida. Radiohead logró conectar con la angustia de toda esa generación que presentía una nueva era de información saturada de imágenes y cada vez más personalizada, de una dependencia tecnológica y de una nueva forma de soledad, o sea, el mundo de hoy.

La tristeza es otra característica que atraviesa la obra de Radiohead. En una entrevista reciente publicada en Youtube sobre su último trabajo solista Anima, Yorke enfatiza la necesidad de consumir música triste: “Cuando la gente ya no quiere escuchar música triste significa que estamos en problemas, porque la gente ya no quiere saber nada, quiere desconectarse”, dice. La música triste es siempre introspectiva, obliga a mirar hacia adentro, a pensar en la existencia, es profunda en contraposición a la música que domina las listas de preferencias y ventas, la música alegre y divertida te hace bailar, te obliga a salir, a olvidar y a consumir.

Según Julia Kristeva, la melancolía inhabilita el lenguaje (o sea la razón), dificulta el trabajo de verbalizar las emociones para así poder enfrentarlas (en un plano emotivo). En la época de las grabaciones de The Bends (segundo álbum) Yorke sufría sus primeras depresiones post-éxito y era normal que en los ensayos se detengan a mitad de “Fake Plastic Trees” porque se echaba a llorar sobre el piano. Cortázar dice: “Sólo hay un medio para matar los monstruos, aceptarlos”. Radiohead enfrenta la tristeza con música que se eleva hasta el cielo, la ansiedad descrita de manera magistral, eso explicaría la nostalgia tan marcada en su música, eso explicaría las letras de Yorke que a veces son poemas, a veces sólo son metáforas y a veces son ideas a medias que se le salen de la cabeza, los accesos de tristeza son inherentes a su estilo.

“Climbing Up the Walls” uno de los temas más escalofriantes del Ok Computer tiene la letra inspirada en la época en la que Yorke trabajaba de voluntario con enfermos mentales. La letra dice: “Y cuando te voltees ahí estaré, abre tu cráneo y ahí estaré, trepando por las paredes”. Para la música, Jonni afinó las guitarras disonantes para que suenen igual al “Treno para las víctimas de Hiroshima” de Krysztof Penderecki de 1960, una de las obras capitales de la música culta del Siglo XX. El Treno… de Penderecki es un concierto de 10 minutos con puros sonidos inarmónicos e instrumentos destemplados, es una obra vanguardista porque está hecha con ruido, y describe de forma magistral el terror tras la explosión de la bomba. Greenwood quería transmitir esa misma desesperación en el sonido atmosférico de “Climbing up the walls”, para lo cual modificó el sonido de las cuerdas de las guitarras. El grito de Yorke al final te hiela la sangre.

¿Qué género de música es Radiohead? Son texturas clásicas y acordes jazzísticos, atravesados por ruido electrónico y una mezcla extraña, hipnótica y prolija de riffs de guitarras. Usaron el tiempo y la libertad que les dio la fama y el éxito para ahondar en su búsqueda de experimentación sonora y estética dentro del rock, logran niveles de consumo inusuales para una banda que exige tanto a los sentidos como a la razón, sin duda -pese a quien le pese- ocupan el lugar que en otrora lo hacían Pink Floyd o Los Beatles, como ellos, son masivos, eruditos, complejos, oscuros, intelectuales y refinados.

Realizador Audiovisual y Profesor de Historia de la Música – omisanchez@gmail.com