Norah Zapata ante el legado de libertad de Ana Frank

“Leí el Diario de Ana Frank más o menos a los 15 años. Esta lectura, en la que el sentimiento de compasión y de cólera frente a la barbarie se fusionaron, dejó profundas huellas en mi alma”. Con estas palabras,  Norah Zapata Prill, una de las poetas contemporáneas más reconocidas de Bolivia, recibió el Premio Especial de los Derechos Humanos 2015, en homenaje al 70 aniversario de la muerte de Ana Frank, de quien la autora boliviana reivindicó su “mensaje de libertad, de humanidad, de compasión”.

El galardón es denominado como un Alto Reconocimiento a la Personalidad por su Compromiso Social y le fue entregado por su labor como vicepresidente de la Fundación Donatella Mauri. Esta institución es un establecimiento médico-social psicogeriátrico, ubicado en la comuna de  Romanel-sur-Lausanne, en Suiza.

“Recibo este premio como un regalo que la vida me ofrece, un regalo que corona, casi a mis 70 años, una trayectoria de poesía y vida profesional puesta al servicio de los claroscuros de nuestra condición humana”, dijo Zapata en su discurso de agradecimiento.

La ceremonia es organizada en  homenaje al 70 aniversario de la muerte de Ana Frank,  una niña judía alemana mundialmente conocida gracias a su diario, en el que   narró  los casi dos años y medio que pasó ocultándose de los nazis en Amsterdam (Países Bajos) durante la Segunda Guerra Mundial.

La ceremonia  se realizó el 17 de diciembre en el Teatro Antiguo y Monumental G. Paisiello, de la ciudad de Lecce, en Italia, con la presencia de autoridades civiles, religiosas y militares.

Se trata de un Decreto Honorífico emitido por  la Academia Italia en el Arte del Mundo Asociación Cultural. Además, la candidatura de Zapata fue presentada por Ginevra Viesti. Este reconocimiento se otorga cada año a personas que participan en el trabajo social, el arte, la cultura y la ciencia. Es un premio patrocinado por la oficina, en Brindisi, de la  Academia Arte en Italia en el Mundo.

Junto a Zapata también se reconoció la labor del promotor de voluntariados Cosimo de Rinaldis y de la Asociación  Narconon Astore,  con sus conferencias  para niños y jóvenes sobre prevención contra la drogadicción y el alcoholismo.

Perfil

Zapata nació el 1 de enero de 1946, en Cochabamba. Estudió en colegios de  Cobija (Pando), Cochabamba, Panamá y La Paz. Cursé el  bachillerato  en los colegios Santa Teresa e Inglés Católico de La Paz, según registra el diario El País, de Tarija.

Se graduó como  Profesora de Literatura y Castellano. Es egresada de la Normal Superior Católica, de Cochabamba. Hizo estudios de postgrado en Lengua y Literatura Española en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid.

Además, fue profesora de Filosofía y Psicología en la población de  Villazón. Posteriormente,  se trasladó a La Paz donde dictó Literatura y Castellano en diversos colegios privados y públicos. Al mismo tiempo, fue correctora en el Departamento de Lingüística e Idiomas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA); coordinadora del Instituto de Investigaciones Históricas y de la Cultura Aymara.

La poeta es también miembro  de la Academia Boliviana de la Lengua. Ha recibido varios  premios y reconocimientos, uno de ellos es el  Primer Gran Premio Nacional Franz Tamayo, en  1973 y en 1977.

Entre sus poemarios publicados están De las estrellas y el silencio (1975), Géminis en invierno (1978), Fascinación del fuego (1985), Diálogo en el acuario, (1985) y Antología -antologie (2008). Además, su obra ha aparecido en diversas antologías de Bolivia y el extranjero.

La escritora ha sido invitada a encuentros como festivales internacionales de poesía en Zúrich, Suiza (2004), Viena, Austria  (2004),  Rosario de Santa Fe, Argentina (2005), Berna, Suiza (2007) y Estambul, Turquía (2008). También dio conferencias en  universidades de Austria sobre poesía boliviana (2005).


Discurso de agradecimiento

Al recibir esta distinción con la que vuestra Academia ha querido honrarme, permitidme expresar mi profunda gratitud al señor Roberto Chiavarini, su presidente, y a los organizadores del Premio Especial de los Derechos Humanos 2015, en homenaje al 70 aniversario de la muerte de Ana Frank.
Agradezco igualmente a la doctora Ginevra Viesti, mi traductora y cómplice de encuentros con jóvenes estudiantes en la Puglia, quien fue la que presentó mi nombre a la candidatura al premio.
Distinguidos presentes y amigos, recibo este premio como un regalo que la vida me ofrece, un regalo que corona, casi a mis 70 años, una trayectoria de poesía y vida profesional puesta al servicio de los claroscuros de nuestra condición humana. Esta trayectoria artística y profesional la simbolizo con la  metáfora del puente. En efecto, somos puentes. Llevamos en nosotros aquello que hemos aprendido, aquello que hemos comprendido.
Caminantes, transportamos en nuestro bagaje riquezas heredas. Caminantes, retornamos ligeros de equipaje por el bagaje compartido -enriquecidos de encuentros, de esperanzas-, a fin de que el hoy prosiga en el mañana.
En cuanto al homenaje a Ana Frank, permitidme una rememoración:
Leí el Diario de Ana Frank más o menos a los 15 años. Esta lectura, en la que el sentimiento de compasión y de cólera frente a la barbarie se fusionaron, dejó profundas huellas en mi alma. Y me dije entonces que quien ama la naturaleza, los libros, la palabra, quien ama la poesía de esa manera, tenía, sin duda, un espíritu superior y predestinado a algo superior.
Este estado de espíritu perdura en la memoria de quienes amamos la vida y nos consagramos a ella.
Ana Frank nos legó un mensaje de libertad, de humanidad, de compasión a fin de que cada uno, independientemente de sus orígenes, de su religión, de sus creencias, viva en paz. Porque la paz es fuente y vida.
El testimonio de Ana Frank continúa siendo, en estos tiempos, una grave advertencia que induce a la reflexión y a la acción.
Y para terminar, os leo unos versos míos de Capricho humano, editado en Roma por Ed. Gatomerlino, en 2014: “Sé que no hay amor más grande que el seguir amando / a pesar de la espina y sus espinas”. (A los cactos de Oruro)

Norah Zapata Prill / Página Siete