Más música para hermanar y respirar

Converso con Camila Barrientos, una de las fundadoras de La Sociedad Boliviana de Música de Cámara (SBMC), charlamos por tercera vez, largo y tendido, desde que empezó “Música para Respirar” en agosto pasado, justo para los festejos nacionales que, en realidad, hemos tenido que resignificar por causa de la pandemia. Entonces viene este grupo de músicos a hacer patria de manera consistente y útil, llegan con sus instrumentos y tocan nuestras ventanitas virtuales para regalarnos un concierto de tú a tú, en vivo y directo, con charlas y confesiones, con sonrisas y consuelos, con sus instrumentos antivirales y su mejor medicina: la música.

Camila me cuenta cómo idearon este proyecto y recapitulo su respuesta evocando un texto mío previo: La mayoría de ellos vive fuera de Bolivia en busca de profesionalizarse en su campo musical, hoy, la mayoría tiene más de un título y cargos en importantes orquestas y ensambles internacionales. Sin embargo, estaban habituados a visitarnos, normalmente entre agosto y septiembre, para devolver a su tierra la cosecha de su camino musical. Este año, el coronavirus les cortó ese aliento y los dejó aislados de sus fuentes laborales y sus núcleos familiares. Desde la distancia sufrieron la enfermedad de sus seres queridos y dejaron de tocar, de vibrar, de soplar sus instrumentos en una orquesta, dejaron de respirar las entradas musicales, dejaron de respirar el tempo, y se preguntaron cómo hacer para acercarse a su gente boliviana, para sostenerla, para acompañarla; y se cuestionaron cómo seguir haciendo música sin público que los escuche, sin alguien que aplauda mientras ellos transforman su respiración en música.

Descubrieron entonces que podían venir, de todos modos, de manera particular, haciendo un viaje especial, y casi espacial, para vernos y tocarnos (musical y simbólicamente), a mirarnos a los ojos en un movimiento a dos voces, a escucharnos y respirarnos, a darnos aliento y regalarnos nuevos minutos de vida y esperanza, acariciando con su música virtual nuestras almas.

La noticia de que un grupo de músicos bolivianos estaba dando conciertos virtuales personales para enfermos de la covid-19, familiares de enfermos, personal de salud, gente deprimida y amantes de la música, no tardó en dar la vuelta al mundo, hasta llegar a países lejanos y de diversos idiomas, resultando en que músicos de otras nacionalidades también han querido sumarse a esta causa de ofrecer medicina musical desde otros rincones del mundo. Durante siete días, las 24 horas del día, hacen sus visitas, cada músico con turnos de hasta 12 horas seguidas, entrenándose para dedicarse plenamente a la persona que visitan y establecer una conexión humana que se inicia con la música, pero que trasciende más allá.

La sensibilidad de estos músicos, ha permitido también que se acerquen a públicos especiales, como las personas de la tercera edad con quienes trabajo enseñando Teatro y Expresión Corporal en UNI3 Cochabamba, quienes además de recibir un concierto personal también han experimentado un encuentro grupal vía zoom, en que la presencia de los músicos (Camila Barrientos – clarinete, y Bruno Lourensetto – trompeta) fue una hermosa e inesperada sorpresa. Y, por otra parte, también han visitado hogares de niños, centros de rehabilitación, conventos y escuelas, lo que viene estableciéndose como parte de sus objetivos y acciones.

Han decidido volver en lo que resta del año, durante siete días a partir del primer lunes de cada mes, y en esta tercera temporada, que se realizará del 5 al 12 de octubre, con nuevos aditamentos: en colaboración entre La Sociedad Boliviana de Música de Cámara y la Fundación InConcerto (Ecuador), el Festival Música Ocupa arranca su edición 2020 con el proyecto Música para Respirar 24/7, de manera simultánea en Bolivia y Ecuador, es decir que en ambos países cualquier persona puede solicitar su miniconcierto por Whatsapp y lo recibirá de cualquiera de los músicos que integran ambas agrupaciones que, para esta versión, suman hasta 23 intérpretes de diversos instrumentos.

Me explica Camila que cada mes tiene sus novedades y éste, además del convenio con “Música Ocupa”, hará hincapié en la obra musical de Beethoven, conmemorando los 250 años de su nacimiento y exaltando los conocidos versos y notas del Himno a la Alegría de su Novena Sinfonía. No es casual que hayan decidido resaltar esos versos en este mes de elecciones en Bolivia, en que el mal sabor de las anteriores y sus secuelas nos hacen temer nuevos y continuos enfrentamientos. “Escucha hermano la canción de la alegría / El canto alegre del que espera un nuevo día / Ven canta sueña cantado / Vive soñando el nuevo sol / En que los hombres / Volverán a ser hermanos (…)”, nos dice Beethoven y repetidas veces nos invita a soñar y a hermanarnos, así como estos músicos contemporáneos que también apuestan por la reconciliación y la sanación a través del arte. “Pensando en los elementos que nos unen, sin importar quién gane las elecciones, todos estamos en el mismo barco, y necesitamos integración”, reflexiona Camila.

Detrás de ella, reflexiono yo con otra de sus ideas que me ha quedado resonando: “Es tan importante estar disponibles y abiertos para tocar música, en esta época en que parece que ya no estamos disponibles para nadie” y se me aprieta la garganta con mis lágrimas, porque sé que tiene toda la razón, vivimos un tiempo de egos en que ya no importan los demás ni el bienestar en comunidad, y me conmueve profundamente la disponibilidad de estos músicos para atender a tantos corazones y pulmones necesitados de aire puro y honesto. Y confiesa todavía: “No me canso cuando toco, no sé si es la energía de las personas que me escuchan, o la mía propia, o la mezcla de las dos, pero no me canso durante las 12 horas y no me duele nada”.

Están instaurando una nueva forma de interacción con su público, una interacción amorosa y felizmente contagiosa; y, a su vez, ellos renuevan la convicción de ser músicos para alguien, para ese público que les abre sus negras y luminosas ventanas virtuales, que acoge en sus pulmones el buen efecto de la música sanadora. Nos están dando una caricia en el oído distante y en el alma doliente, y nos curan con su aliento, no solamente de COVID-19, sino también, de tristeza y soledad, para volver a respirar.

Para pedir tu concierto personal escribe por mensaje privado, mandando tu número de Whatsapp, a la página en Instagram (@lasociedad.bo) o en Facebook de La Sociedad Boliviana de Música de Cámara.

 

Artista, docente y gestora cultural – mariajuliaruizrios@yahoo.es