“Fraude en las urnas”: la escena de Ciudadano Kane que inspiró la teoría conspiratoria de Trump

Javier Zurro/El Español

A veces, la realidad supera a la ficción. Ni en la peor pesadilla de un guionista de Hollywood existiría un presidente como Donald Trump. El republicano ha ejercitado su poder de forma déspota, racista y machista, alentando discursos supremacistas blancos o negando una pandemia mundial. Cuando nadie pensaba que se iba a poder superar, Trump guardaba una carta bajo la manga para las elecciones de noviembre de 2020.

Venía preparando el terreno desde hacía semanas, diciendo que no aceptaría el resultado si él no era el ganador, pero nadie creía que fuera a atreverse. Vaya si lo hizo. Cuando vio que iba por delante se autoproclamó ganador de las elecciones, aunque sabía que quedaban millones de votos por contar, pidió que se pararan los recuentos y comenzó a sacudir con su ventilador de ‘fake news’ la teoría conspiratoria sobre el fraude electoral.

Después continuó con una serie de tuits en las que seguía dando alas a la mentira. Decía que cómo era posible que millones de votos hubieran aparecido de la nada; que ellos iban ganando pero que mágicamente cuando volvió a mirar perdían en esos estados… argumentos de perogrullo que hacían crecer su falsa teoría del fraude. Pero ni en eso Trump fue original, su teoría conspiratoria ya estaba en uno de los mayores clásicos del cine… Ciudadano Kane.

Orson Welles y su coguionista Herman J. Mankiewicz escribieron esta obra maestra sobre un magnate de la comunicación, Charles Foster Kane, que no era otro que William Randolph Hearst. En sus ansias de poder, Kane/Hearst se presenta a gobernador. Aunque él piensa que nadie puede derrotarle, se da un baño de realidad, pero su periódico sensacionalista, el New York Inquirer, no puede publicar que ha perdido. Así que recurre al mismo argumento que Donald Trump: “fraude en las urnas”.

En una escena que ahora adquiere una nueva relevancia, se ve a los trabajadores del periódico que siguen las elecciones. El responsable de la portada dice: “Perdiendo ya por un millón de votos, y faltando las zonas de la iglesia… no creo que tengamos otra opción”. Un compañero le pregunta, “¿Este entonces?”, a lo que responde afirmativamente. Vemos que el medio tenía preparada dos portadas según avanzaran los recuentos. El primero anunciaba la victoria de Kane. El segundo, el que finalmente eligen, abre a toda página con el siguiente titular: “Fraude en las urnas”.

Misma estratagema. Una vez que ven que la derrota es probable sacuden la mentira y usan el argumento de fraude. Una teoría de la conspiración para no aceptar la derrota, pero también para enfrentar y crispar a la población. Saben que muchos de sus lectores creerán lo que ellos digan, y se aprovechan. Igual que Trump ha hecho lo mismo y ha agitado la confrontación. Nadie pensó que una escena de un filme de 1941 podía inspirar a un presidente para realizar sus peores trucos.