El punk y el “No Future”

A finales de la década de los años 70 irrumpió con fuerza en el Reino Unido, y posteriormente en el resto de Europa y más tarde en los Estados Unidos, el llamado movimiento “punk”. Los jóvenes punks cantaban al “no futuro” y entre sus máximas encontrábamos consignas llenas de odio, frustración y un marcado pesimismo ante el negro futuro que les esperaba. Un ejemplo de lo dicho es la célebre frase, que ya se ha hecho clásica dentro del mundo del rock,  “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”. El contexto en el que surgió dicho movimiento juvenil fue el del desempleo, marginalidad, auge de drogas como la tan temida y devastadora heroína y un futuro muy poco prometedor.

Pero, quizás los punks se equivocaron ya que a mediados de los años 80 en adelante se produjo un desarrollo laboral y económico que prometía quedarse para siempre: había trabajo, muchas familias de la llamada clase media se podían permitir comprarse una segunda residencia, la gente se iba de vacaciones cada vez a lugares más lejanos, se salía a cenar, a ver espectáculos y, en definitiva, a disfrutar de la vida. En la década de los 90 la cosa fue a más y “se tiró la casa por la ventana” como suele decirse. Los bancos prestaban dinero a mansalva, la gente se hipotecaba pensando que su puesto de trabajo sería para siempre, se compraban buenos autos, etc. Posteriormente vino la famosa crisis económica que todos conocemos y todo se fue al traste.

Dando un pequeño salto en el tiempo nos plantamos en la época actual y nos preguntamos: ¿No se equivocarían los punks en unas décadas y el tan manido “no futuro” está a la vuelta de la esquina tras el posible fin de la pandemia actual del Coronavirus? Todos tememos las consecuencias que acontecerán tras la pandemia tanto a nivel sanitario, social o en el plano político y económico. Debemos asumir y ser conscientes de que ya nada va a volver a ser como antes y de que se avecinan grandes cambios que tendremos que aceptar nos gusten o no y es por ello que es mejor irse preparando. Con esto no queremos asustar a nadie pero sí queremos recalcar que todos navegamos en el mismo barco, nuestro planeta, y que si no vamos todos a una el barco se irá a pique. Tratemos de mejorar en lo posible, y en lo que esté en nuestras manos, para poder legarles a nuestros hijos si no el mejor de los mundos posibles al menos el más “aceptable” y en el que al menos tenga cabida un pequeño futuro que siempre será mejor que el radical “no futuro” que pregonaban los punks.

Miguel A. Escobar Bretones