Buscando revivir con las arterias del chaco guaraní

Fiel a su búsqueda de experiencias para la transformación social a través del arte, el colectivo ARTErias Urbanas inicia el 2020 con las micro-residencias Yangareko en la población de Ivo, ubicado en el chaco chuquisaqueño apropósito de la celebración de los 128 años de la Batalla de Kuruyuki. De esta manera quieren compenetrarse aún más con el manejo de la historia oral para poder articular futuras luchas que tienen que ver con la tierra, el territorio, la identidad y el medio ambiente en Bolivia.

 

Se trata de cuatro artistas, la ceramista Katherine Zenteno, el muralista Marcelo Brujo Arroyo, la fotógrafa Alejandra Sánchez y el artista sonoro y documentalista, Oscar ozZo Ukumari Soza, quien es uno de los gestores fundadores del colectivo con sede en Santa Cruz que trabaja hace casi 10 años buscando potenciar la escena artística nacional y problematizarla a través de sus propuestas. Las obras realizadas en las micro-residencias se exhibirán como parte de la cuarta estación del proyecto El Contenedor de ARTErias Urbanas, el 13 de febrero en el Parque El Arenal de la capital cruceña.

 

“Para mí, es un acercamiento con nuestro pasado, con nuestra historia, con nuestras raíces. Es una continuación, es algo que hemos estado buscando entre lxs del colectivo que tiene que ver con una cuestión de identidad. La experiencia lo supera todo y en parte eso es Yangareko: una experiencia con el pueblo guaraní”, indica OzZo Ukumari sobre el trasfondo de las micro residencias, la experiencia y la posibilidad de intercambio de reflexiones en torno a los usos y costumbres de la Nación Guaraní ante una actualidad donde se viven momentos políticos en Bolivia que dan claras señales de reversión de las pocas políticas de avance en derechos, conseguidas por la lucha de pueblos indígenas en el país, además de la arremetida extractivita sufrida por algunos sectores en los últimos años.

 

El trabajo en las técnicas de muralismo, cerámica y registro son primordiales para la articulación del colectivo con los comunarios en Ivo, explica el proyecto de las micro-residencias.

 

Zenteno, quien además de ceramista es restauradora de escultura, parte del Museo de Arte Campo, se encuentra trabajando con mujeres de la comunidad para adquirir más conocimientos sobre sus prácticas en cerámica con materiales del lugar como ser piedras molidas para pigmentar. Por otra parte, Brujo ha compartido jornadas enteras de trabajo con jóvenes y niños de Ivo desde el proceso de investigación, bocetos y la intervención en espacio público en la comunidad.

 

“Las vasijas con ornamentación guardan una estrecha relación con los usos y costumbres de la Nación Guaraní, así como también un vínculo con la espiritualidad y su cosmovisión”, adelanta el proyecto.

 

OzZo Ukumari, explica que para el colectivo es importante el proceso de aprendizaje consciente, es decir, entender lo que están compartiendo con los comunarios pero desde la reflexión de lo que vienen haciendo y también desde la búsqueda identitaria del colectivo desde la diversidad.

 

“Para nosotros como colectivo, este proyecto de construcción de un discurso colectivo de cómo crear evidencias de que el arte es un mecanismo para realizar una transformación social que beneficie a la comunidad, es una temática de continua problematización. Lo entendemos como un posicionamiento contemporáneo. Entonces, Yangareko también funciona como un dispositivo que muestra como concebimos el pensamiento de una nación como la guaraní dentro de diversos lenguajes artísticos. Y en sí, todos esos conjuntos de cosas se convierten en un proyecto de gestión con el cual conseguimos los aliados precisos y establecemos todos tipo de conexiones”, trata de explicar OzZo cuando es cuestionado sobre de donde nacen las alianzas con diferentes organizaciones.

 

Sobre las micro-residencias

 

Dos de los residentes trabajaran en formato registro documental que según explicaron está enfocado en trabajar con un amplio grupo de actores de la comunidad como son autoridades, personas mayores, conocidos como “ancianos” y con jóvenes dirigentes juveniles.

 

“De esta manera ponerse al servicio de la comunidad para documentar no solamente lo que los comunitarios crean necesario sino también compartir con ellos a través de reflexiones sobre lo que se está registrando y sobre la construcción de la memoria del pueblo

Guaraní”, apunta OzZo Ukumari.

 

El registro tendrá especial énfasis en rituales, sistemas de gobierno, prácticas y conocimientos del pueblo guaraní, explicaron los integrantes del colectivo. Los resultados serán compartidos con licencia creativa de comunidad, la misma no acepta derivaciones, ni el uso o aprovechamiento monetario por terceros y dará a la comunidad el derecho de pertenencia y consulta si es que se utiliza para otro fin.

 

Otro de los objetivos del colectivo con las micro-residencias es el de problematizarse sobre dinámicas socio-culturales a partir de la convivencia diaria con los miembros de la Nación Guaraní.

 

Durante los últimos años, en Bolivia se ha potenciado el discurso que beneficia a políticas extractivistas de desarrollo, a partir del cambio de gobierno en el 2019, el nuevo timonel del Estado ha mostrado ya, en muy pocos meses, indicios de tener una visión cerrada y reaccionaria en cuanto se trata del respeto a la identidad, historia, cultura y tradiciones de los pueblos indígenas originarios. Ante este escenario sombrio, ARTErias Urbanas busca debatir el rol del artista dentro de esta coyuntura, buscando el respeto a los derechos humanos de las comunidades y pueblos originarios en el país.

 

Las micro-residencias se realizaron en el marco de la batalla de Kuruyuki, un hito de reivindicación importante para la Nación Guaraní. La capitanía de Ivo es un centro de resistencia histórico. A menos de 3 kilómetros de la Capitanía se encuentra Kuruyuki, sitio de lucha donde hace 128 años al calor del verano chaqueño se masacró a miembros del pueblo guaraní para arrebatarles su territorio y debilitar su cultura. Las cifras que nos da la historiografía son siempre distintas, entre 6.000 y 20.000 guaraníes muertos, dependiendo de quien lo cuenta. Lo real es que este episodio es para la Nación Guaraní de importancia para la historia de sus luchas y a través de su conmemoración resignifican su identidad, su cosmovisión y las luchas venideras.

 

El fruto de las micro-residencias se exhibirá en una muestra a abrirse el 13 de febrero en el Parque El Arenal de Santa Cruz y de manera paralela, gracias a una invitación, será parte de la XXI Bienal de Arte Contemporáneo en Santa Cruz

 

Las micro-residencias se dan gracias a la confianza y apoyo de la organización Broederlijk Delen (BD), quienes, a través de un fondo concursable lanzado en 2019 seleccionaron este proyecto para su financiamiento.

 

Periodista