CortoMaltes foto

En Italia se recuerda, cuando se cumplen 25 años de la muerte del autor de cómics Hugo Pratt, que el escritor Umberto Eco solía afirmar: “Cuando quiero relajarme, leo un ensayo de Engels; si quiero una lectura más comprometida, leo Corto Maltés”.
Y es que las intrigantes aventuras del pirata escritas y diseñadas por el italiano Pratt, que murió en Lausana (Suiza) en 1995, están consideradas como alta literatura, pues gracias a él el mundo de la cultural empezó a cambiar la actitud distante hacia el cómic.


Su gran personaje Corto Maltés es uno de los protagonistas inolvidables del mundo del cómic, hijo de una prostituta de Gibraltar y un marinero de Cornualles, figura romántica, altruista, apasionada, pero aparentemente solitario e individualista, y con un interesante mundo interior lleno de interrogantes e incertidumbres.
Hugo Pratt, el seudónimo de Ugo Eugenio Prat, nació en Rimini el 15 de junio de 1927, pero vivió toda su infancia en Venecia, lo que le marcó su vida y su amor por el mar.
Su abuelo paterno era de origen inglés, mientras que el materno era judío sefardí emigrado de España y tuvo una abuela de origen turco, por lo que vivió un continuó encuentro de creencias.
Con 10 años viaja a África, donde su padre es un oficial del ejército colonial italiano en Abisinia, la actual Etiopía.
Su padre fue capturado por soldados británicos que lo llevaron al campo de prisioneros del que nunca regresará, pero hace un último gesto por su hijo, pide que le entreguen el libro de Stevenson “La isla del tesoro” con la dedicatoria: “Verás que un día tú también encontrarás tu isla del tesoro”.


Una vez de vuelta en Venecia, una vez acabada la guerra, Hugo Pratt participó, junto con un grupo de amigos, en la creación de una revista de historietas, la Asso di Picche, y aquí comienza oficialmente su carrera como autor.
Desde el verano de 1959 hasta el de 1960, Hugo Pratt vivió en Londres, donde produjo -junto con escritores ingleses- algunas historias de guerra cómicas para la agencia Fleetway Publications.
A los 22 años, junto con amigos del “Grupo Venecia”, Pratt se fue a Argentina, donde continúa con su faceta creativa.
En 1963 regresó a Italia (aunque volverá a Argentina varias veces en la década de 1960), y en 1967 Hugo Pratt conoce a Florenzo Ivaldi, un fanático del cómic genovés, con quien decidió lanzar una publicación mensual para el público italiano, así como su propia producción de la época argentina.
En el primer número de la revista titulado “Sgt. Kirk” aparece una nueva historia “La balada del mar salado” donde debuta el personaje de Corto Maltés, que inmediatamente se convirtió en un éxito mundial,
Y con Corto comienza la gran notoriedad, se traslada a París, publica en la revista PIF y el personaje se convierte en un héroe que vende millones de ejemplares.
Durante más de 25 años, Pratt lleva a Corto por todo el mundo hasta “Mü, la ciudad perdida”, su última aventura.
Además de Corto Maltés, la imaginación de Hugo Pratt ha sabido dejar su huella inconfundible incluso en los campos más dispares del mundo publicitario: desde coches de Fórmula 1, hasta las mochilas de la marca Invicta.
También diseñó diversos carteles de películas o portadas de discos de cantantes como Paolo Conte, Sergio Endrigo, Kadja Nin, Lio y Sylvie Courvoiseur.


Su amigo y también ilustrador italiano Milo Manara afirmó en una entrevista publicada hoy, jueves, en el Corriere del Véneto que “Pratt nunca fue en busca del éxito, solo le interesaba contar sus historias porque él era realmente la historia”.
Corto Maltés no murió con Pratt aunque Manara revela que el diseñador le pidió que continuará con las historias del personaje. “No le dije nada y él hizo lo mismo. Ciertamente nunca dibujaré a Corto Maltés”, aseguró Manara.
Los autores españoles Juan Díaz Canales, al guion, y Rubén Pellejero, al dibujo, se encargaron de proseguir con las aventuras del intrépido marino. “Bajo el sol de medianoche”, “Equatoria” y “El día de Tarowean” son los últimos álbumes publicados.

Roma/EFE